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The smile of victory.

Esto es lo que he dicho a un streamer que estaba jugando (De hecho, todavía está jugando, que hace cinco minutos de ello) a un videojuego retro de aviones. ¿Qué puedo contar hoy? ¿Con que párrafos puedo rellenar esto? No tengo ni pajolera idea. Podría hablar de mis vecinos, que salvo el ejemplar macho, las dos hembras no nos saludan. La madre me dio la espalda una vez, cosa que se lo agradecí ya que no me gusta la gente, pero luego le di vueltas al tema y sigo preguntándome, ¿Por qué actúa así y va con esa cara de “peix bullit”, cuando podría optar por una actitud más positiva a si misma? ¡Ya sé! Os contaré lo que me sucedió con ellas (Madre e hija) el sábado pasado, cerca de las nueve de la noche. Estaba yo leyendo tranquilamente “Tiempos interesantes” de Terry Pratchett, cuando por la ventana escuché que llegaban ellas de comprar (Lo deducí por algo que comentaron de que se dejaron los helados por comprar). La madre, que tiene todo de flores en la entrada de casa (Que los cuida su pareja, no ella. Dato importante por lo que dirá luego), le dice a su hija: “Mira, estas rosas es lo más bonito QUE ME HA SALIDO”. La hija le respondió con algo que no venía a cuento y lo empalmó con que los helados, que se los habían dejado (¡Lo dije!) era una cosa que ya se lo había dicho y era lo que más quería. Bien, ya sé, surrealista. ¿Por qué le enseña las flores a su hija y le comenta eso? ¡Joder, como si no CONVIVIERAN en la misma PUTA CASA TODOS LOS PUTOS DÍAS! Y no es que tuviera las rosas en un lugar que hay que ir específicamente en el recoveco de vete a saber tú, no. ¡EN LA CALLE, EN LA PUERTA! Señora, su hija pasa ahí día sí y día también. ¡Hasta yo las veo, cojones! ¡Y no las quiero ver! ¡No me interesa! Ya puestos, incluso todo esto TAMPOCO ME INTERESA. Claro que estamos hablando de la misma persona que le dijo a su pareja en un alarde de feng-shui con sus florecillas: “Las cosas tienen que parecer… ¡Cosas!”. En fin, personas. Os dejo los dibujos de la semana pasada mientras deseo poseer un bonito mustache:

Bicho by Patrick Grau
Un bicho probando colores.
La vaca que ríe by Patrick Grau
Sí, es un porro.
Kat from Hell by Patrick Grau
¿A que se parece a The Meinin?
The little magik Puticlub by Patrick Grau
Cambio de estilo para no hacer tanta linea gruesa.

Y para finalizar, remarcaré un hecho:

La edad causa estragos.

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